“Debemos sustituir la amenaza por el placer de aprender”

Sugata Mitra, sus investigaciones muestran que los niños tienen capacidad de autoaprendizaje
Tengo 67 años. Nací en Calcuta, India. Vivo seis meses allí y seis en Inglaterra. Casado, un hijo. Doctor en Física. Profesor de Tecnología Educativa en la Universidad de Newcastle. Todos nuestros problemas vienen de que la política pone el énfasis en el individuo y no en el grupo. Creo en la física.

sumatra

Hace 25 años, cuando yo trabajaba creando programas informáticos se creía que eran necesarias muchas horas de aprendizaje para manejar un ordenador.
Y se le ocurrió una locura.
Quise saber qué pasaba si se les daba un ordenador y conexión a internet a chicos que no habían visto uno en su vida, que no iban a la escuela y que no hablaban inglés.
Y empotró un ordenador en una pared de un suburbio de Nueva Delhi.
Sí, en 1999, a un metro del suelo, a la altura de los ojos de un niño de entre 8 y 10 años, y coloqué una cámara para ver qué sucedía.
¿Y?
En pocas horas estaban navegando por la red y enseñando a otros niños a hacerlo sin intervención de ningún adulto.
Increíble.
Parte de la prensa india dijo que yo les enseñaba en secreto, así que repetí el experimento en distintos lugares pobres de India, en Camboya y en Sudáfrica, con ayuda del Banco Mundial.
¿En todas partes sucedía lo mismo?
Sí, y al mismo ritmo. Así descubrí que la capa­cidad de autoaprendizaje de los niños en el uso de las nuevas tecnologías es sorprendente.
Y siguió investigando.
Quise saber si eso era así para todos los niños. Realicé un estudio en el que registré el nivel económico de los niños y vi que no había diferencias. Es un mensaje de esperanza, significa que hasta los 12 años todas las mentes brillan.
¿Y qué buscaban los niños en la red?
Primero, juegos; en segundo lugar, en India, se va a sorprender: medicamentos para sus abuelos; en tercer lugar, temas de actualidad de los que oían hablar a los adultos, y en cuarto lugar, las respuestas a sus deberes escolares.
Eso no le debió gustar a los profesores.
La Universidad de Newcastle me invitó a seguir investigando en Inglaterra, pude poner en marcha el proyecto Entorno de Aprendizaje Autoorganizado (SOLE por sus siglas en inglés), y pude dar respuesta a esa inquietud.
¿En qué consiste su proyecto?
Una sala integrada en un colegio con pantallas en círculo ante las que trabajan grupos de cuatro o cinco niños y donde las preguntas, el estímulo del profesor son la clave para que los niños aprendan, se trata de decirles: “Vosotros id, buscad, que yo os acompaño” .
¿En grupo no copian la respuesta?
Un solo chico puede limitarse a copiar, pero en grupo se corrigen entre ellos y van más allá de la primera búsqueda. Según mis investigaciones, los niños pueden responder preguntas complejas sin la intervención del maestro, pueden aprender lo que sea por sí mismos.

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Evaluación por competencias en el ámbito educativo

INTRODUCCIÓN

La tendencia a utilizar el enfoque por competencias en los programas de educación superior ya tiene algunos años y la investigación sobre el tema es muy abundante, sin embargo, son pocas las experiencias en la que participan grupos de académicos de diferentes países. Estos perfiles beneficiarán a los procesos de homologación y de revalidación de estudios y títulos obtenidos en el extranjero, porque proveen información que facilita la justa valoración de estudiantes y profesionales que solicitan su ingreso a las instituciones de educación para continuar con sus estudios y para el ejercicio profesional.

La introducción del enfoque de competencias profesionales en el ámbito educativo responde a una creciente demanda de la sociedad de conocer las capacidades que se desarrollan a través de los diferentes procesos de formación, y por el interés de mejorar la preparación para lograr una mayor pertinencia para incorporarse al ambiente laboral. Esta demanda se basa en los diferentes estudios e investigaciones que se han realizado, tanto en el ámbito académico como en el laboral, sobre las competencias que necesitan los egresados de las universidades para incorporarse al trabajo.

Un claro ejemplo de la evaluación por competencias en el ámbito educativo son los programas académicos en los que para ingresar se requiere un proceso de selección que incluye un examen de aptitudes académicas, de conocimientos y/o de competencias que pueden presentar personas que han cubierto los estudios previos a través de un proceso formal en una institución educativa o aquellas que han adquirido por su cuenta los aprendizajes necesarios para el ingreso.

Este trabajo claramente busca dar a conocer el papel de la evaluación por competencias a nivel educacional, la forma como el docente debe utilizarlo con sus estudiantes y sobre todo para el desempeño del mismo.

EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS

CONCEPTO
La evaluación de competencias y por competencias es un proceso de retroalimentación, determinación de idoneidad y certificación de los aprendizajes de los estudiantes de acuerdo con las competencias de referencia, mediante el análisis del desempeño de las personas en tareas y problemas pertinentes. Esto tiene como consecuencia importantes cambios en la evaluación tradicional, pues en este nuevo enfoque de evaluación los estudiantes deben tener mucha claridad del para qué, para quién, por qué y cómo es la evaluación, o si no está no va a tener el la significación necesaria para contribuir a formar profesionales idóneos. Es así como la evaluación debe plantearse mediante tareas y problemas lo más reales posibles, que impliquen curiosidad y reto.

La evaluación por competencias es tanto cualitativa como cuantitativa. En lo cualitativo se busca determinar de forma progresiva los logros concretos que van teniendo los estudiantes a medida que avanzan en los módulos y en su carrera. En lo cuantitativo, los logros se relacionan con una escala numérica, para determinar de forma numérica el grado de avance. De esta manera, los números indicarán niveles de desarrollo, y tales niveles de desarrollo se corresponderán con niveles de logro cualitativos. Las matrices de evaluación de competencias son las que nos permiten evaluar a los estudiantes tanto de forma cualitativa (en sus logros) como cuantitativa (niveles numéricos de avance).

FUNDAMENTOS DE LA EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS

Una de las grandes transformaciones que implica la evaluación por competencias es que ésta ya no es por promedio, sino por indicadores y niveles de logro. Un estudiante tiene una competencia cuando está en condiciones de desempeñarse ante una situación o problema con motivación, ética, conocimiento teórico y habilidades procedimentales. Si falta alguno de estos aspectos, no se puede certificar la competencia en su nivel de desarrollo respectivo, y por tanto no puede promoverse en el módulo. Es por ello que en los módulos, los estudiantes deben demostrar que han aprendido todos los aspectos esenciales de la competencia en el nivel de desarrollo esperado, acorde con unos indicadores de referencia. En la evaluación promedial, en cambio, es factible que un estudiante pueda pasar una asignatura manejando sólo los aspectos teóricos o prácticos, pues el promedio ayuda a compensar debilidades. En la evaluación de competencias no hay promedio de notas para evitar, por ejemplo, que un logro muy significativo en habilidades prácticas compense la ausencia de logro en lo teórico, en habilidades sociales y en la ética, o viceversa.  ( Seguir leyendo )

La observación entre iguales para la innovación educativa

Por Mariana Morales Lobo

La observación de aula es una práctica habitual en los países anglosajones y puede emplearse como técnica para el desarrollo profesional docente. La observación entre iguales disemina las buenas prácticas y potencia la innovación pedagógica en los centros. Basada en el valor de la confianza, favorece la práctica reflexiva compartida.

¿Para qué observar un aula? ¿Qué consecuencias tiene en el desarrollo profesional docente? ¿podemos insertarlo en un marco de práctica reflexiva compartida? ¿De qué maneras puede llevarse a cabo?

En el desarrollo de la profesión docente, la observación de aula es una potente herramienta para:
Para evaluar el desempeño profesional. Desde esta perspectiva, la clase es observada por un experto o un superior (un inspector, un miembro del equipo directivo del centro). Suele ir acompañada de una gradación del desempeño y puede emplearse para decidir un aumento salarial, un ascenso, un despido, etc.
Para mejorar la práctica profesional. Con esta finalidad, la observación se efectúa entre iguales: parejas de docentes con un grado de experiencia similar, que acuerdan un foco de observación, observan recíprocamente sus clases y se proporcionan feedback mutuo en un clima de confidencialidad y respeto.

La práctica de la observación de aula ha crecido considerablemente en los últimos años en países anglosajones. Un estudio entre 500 participantes de 10 centros educativos en Inglaterra, que incluía docentes, cuadros medios y directivos (O’Leary , Universidad de Wolverhampton, Reino Unido, 2011), reveló que la mayoría de las observaciones consisten en medir el desempeño conforme a una escala numérica; cuando son observados muchos profesores producen clases “de cara a la galería”, inauténticas. El estudio concluye que, con este tipo de observación, los docentes tienen una creciente sensación de desempoderamiento, elevados niveles de ansiedad y descontento general con el uso de la observación, considerándola como algo solo útil para obtener datos para la inspección. Esto se debe a que la mayoría de las observaciones se realizan siguiendo el primer modelo: la evaluación del desempeño profesional como medida de control y homogeneización de las prácticas docentes. El Informe TALIS en 2014 corrobora que el 43% de los profesores en la Unión Europea opina que los actuales sistemas de evaluación del profesorado y su retroalimentación tienen muy poco impacto sobre la manera en que enseñan en sus clases.

Respecto al segundo modelo, conocido por su expresión en inglés peer observation, hay estudios que avalan su valor para el desarrollo profesional docente (Peake, 2006; Burrows, 2008). Desde esta perspectiva, la observación de aula entre iguales favorece el crecimiento de los equipos docentes hacia una práctica profesional compartida. El papel de la dirección de los centros en estos casos se centra en facilitar los espacios y tiempos, la organización que posibilite que se lleven a cabo los procesos de observación. Puede también orientar las observaciones hacia ciertas prácticas educativas que le interese fomentar, por ejemplo, en el campo de la utilización de las TIC en el aula, el aprendizaje por proyectos o nuevas formas de organización social del aula.

Cuando miramos a nuestro alrededor comprobamos que la mayoría de las clases siguen una estructura tradicional de clase magistral y trabajo individual del alumno, con el libro de texto prácticamente con único material. Las innovaciones, sin embargo, sí que existen en los centros educativos, pero en su mayoría están desconectadas entre ellas. La cultura profesional dominante es individualista: cada maestrillo con su librillo. No obstante, el informe TALIS 2014 revela que la probabilidad de que un docente aplique pedagogías innovadoras se incrementa cuando observa otras aulas, otros centros y participa en redes de colaboración de profesionales, si bien el 51% reconoce que nunca observa las clases de otros docentes.

Por ello, la observación entre iguales, en un marco de reciprocidad y trabajo en equipo del profesorado, es seguramente una de las técnicas más potentes para la diseminación de buenas prácticas educativas en un centro, además de un medio para aumentar el empoderamiento de los equipos y el desarrollo de comunidades profesionales que se observan entre ellos, comentan su trabajo, focalizan e imitan las buenas prácticas y mejoran su práctica profesional. Es la táctica de la abeja polinizadora: cuantas más flores visite, mayor variedad y riqueza en el panal de miel.

Mariana Morales Lobo
Consultora en el ámbito de la educación
Colaboradora de la Plataforma Internacional Práctica Reflexiva
es.linkedin.com/in/marianamoraleslobo

Beneficios de la disciplina positiva en la educación de los niños

Por Ana Canfrán

Para saber aplicar la disciplina positiva con nuestros hijos, primero hemos de entender en qué consiste. Tal y como explica la Asociación Disciplina Positiva España (ADPE) en su web, la disciplina positiva es un modelo educativo basado en el respeto mutuo y en la colaboración en la que es clave entender el comportamiento de los niños y educarles en positivo, con amor y afecto, mediante el diálogo, el entendimiento y la empatía. Se trata de un modelo en el que los castigos no tienen cabida, sino que los malos comportamientos se intentan reconducir con respeto, sin luchas de poder y de forma positiva.

A través de este modelo educativo nos alejamos de los gritos, de los castigos y, por supuesto, de los azotes para dejar lugar a otro tipo de recursos, sin embargo, no todos los padres saben aplicarlos con sus hijos. Por suerte, a Asociación Americana de Pediatría ha publicado un artículo en la revista Pediatrics donde ofrece consejos sobre cómo llevar a cabo la disciplina positiva en casa según la edad de los niños.

Aplicar la disciplina positiva con bebés
Algunos aspectos de la disciplina positiva pueden comenzar a practicarse desde que el niño es muy pequeño, por ejemplo:
Dar ejemplo: más que lo que digamos, los niños aprenden lo que ven que nosotros hacemos. Hay un aforismo latino que dice así: “las palabras enseñan, los ejemplos arrastran”.

Trata de no levantarle la voz, de autocontrolarte y de ser un modelo positivo para el pequeño, eso será lo que él aprenda de ti.

La distracción, nuestra aliada: si tu bebé está realizando alguna conducta peligrosa o ves que está a punto de enrabietarse, proporciónale un nuevo estímulo con el que distraerse. ¡Funciona!

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Una flecha en la diana. La evaluación como aprendizaje.

Miguel Ángel Santos Guerra Catedrático de Didáctica y Organización Escolar Universidad de Málaga

 

Se habrá preguntado el lector por el título del artículo que tiene en sus manos, aunque el subtítulo le ha puesto en la pista de la contestación. La evaluación puede concebirse y utilizarse como un fenómeno destinado al aprendizaje y no sólo a la comprobación de la adquisición del mismo. Como un instrumento de mejora y no sólo como un ejercicio de medición del logro. Como un camino que conduce a la transformación de la práctica y no sólo como un movimiento que se cierra sobre sí mismo. La evaluación no es el momento final de un proceso y, aún cuando así fuera, debería convertirse en el comienzo de un nuevo proceso más rico y fundamentado.

La pregunta “para qué” es fundamental a la hora de enjuiciar y de realizar evaluaciones. ¿Cuál es su finalidad?, ¿Qué pretende?, ¿Qué consigue? Responder a estas cuestiones resulta más importante que poner en marcha evaluaciones que pueden resultar no sólo estériles sino contraproducentes.

Las preguntas esenciales de la evaluación son éstas: ¿Qué beneficios persigue?, a qué personas ayuda?, ¿a qué valores sirve? (Santos Guerra, 1998a). No tiene mucho sentido evaluar por evaluar. Tiene menos lógica y ninguna ética evaluar para jerarquizar, atemorizar, perseguir y castigar.

Las evaluaciones que se cierran sobre sí mismas, que no tienen más finalidad que decir que se han hecho no tienen razón de ser. Aquellas que tienen fines pedagógicamente pobres tienen poco significado para aprender y mejorar.Y son reprobables aquellas evaluaciones de las que se derivan comparaciones injustas, clasificaciones insensatas, descalificaciones agraviantes o exclusiones perversas. Son admirables los usos didácticos, éticos y políticos de la evaluación. Son inadmisibles los abusos (Santos Guerra, 1995).

“Las actitudes que hacen posible el aprendizaje tienen que ver con la apertura, con la humildad y con la responsabilidad”

Una de las finalidades que ha de perseguir la evaluación es el aprendizaje. El aprendizaje de los patrocinadores, de los evaluadores, de los evaluados y de los testigos de la evaluación.. Aprendizajes que se pueden derivar del proceso y también del contenido o resultado de la evaluación.

Para que el aprendizaje se produzca hacen falta unas condiciones en la dinámica de la evaluación y unas actitudes en los protagonistas. Las condiciones se refieren a la transparencia, al rigor, a la difusión. Las actitudes que hacen posible el aprendizaje tienen que ver con la apertura, con la humildad y con la responsabilidad. Quien no quiere aprender no aprenderá. (seguir leyendo)

EXÁMENES… ¿NECESARIOS? ¿SON LA NOTA DE LA EVALUACIÓN? ¿SE PUEDE EVALUAR SIN EXÁMENES?

Por David Montejano

Cuando en la actualidad se habla de exámenes, encontramos opiniones enfrentadas de toda índole. Hay quien opina que no sirven, algunos hablan de quitarlos, otras personas los ven necesarios, otros hablan de cambiar los modelos, y así, un gran prisma de opciones.

Desde mi punto de vista y bajo mi experiencia, creo que debemos pararnos a pensar todas las vertientes existentes en relación a este tema, pues incluso se ha llegado a hablar de la “ansiedad de los estudiantes ante un examen”.
Debemos definir diferentes términos pero principalmente dos, que son evaluación y examen. En este caso, mi visión ante estos términos es la siguiente:
Evaluación: debemos entenderla como la constatación de los aprendizajes adquiridos en un proceso de enseñanza aprendizaje. Dicho esto, debemos entender que se debe evaluar por igual al alumno como al docente (¡ojo!, no se mide si el docente es bueno o malo) en definitiva, evaluar el proceso en sí, de enseñanza-aprendizaje.
Examen: es una prueba en la que analizamos el proceso de enseñanza-aprendizaje. Recogemos información de los alumnos y de la práctica docente.

Si acudimos a la definición de la RAE:
Evaluación: acción y efecto de evaluar. Estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos.
Examen: prueba que se hace de la idoneidad de una persona para el ejercicio y profesión de una facultad, oficio o ministerio, o para comprobar o demostrar el aprovechamiento en los estudios.

Vistas las definiciones, podríamos hablar de examen como parte de la evaluación, y ver por qué es necesario hacer un examen, o directamente, por qué es necesario tener que evaluar.

Hoy en día, vivimos la vorágine de diferentes opiniones y metodologías en las que se plantean no hacer exámenes y en las que se habla de no hacer deberes. Estamos ante un momento de cambio, pero entonces, debemos ser conscientes de la educación que queremos.

No puedo dejar de incluir en este tema la inclusión, en la que destacar que cada uno de los alumnos es diferente y tenemos que atender a sus ritmos, a cada uno de ellos.

Si vemos el nuevo paradigma que se plantea, quitamos los exámenes porque generan ansiedad, porque son memorísticos, dependen del estado de ánimo del alumno en ese día, no son necesarios para evaluar… Debemos por lo tanto evaluar de otras formas (existen y ya se usan) aunque realmente, si no tiene sentido medir con un examen, ¿para qué queremos medir de cualquier otra forma?… Debemos analizar lo que planteamos y lo que tenemos.

Mi punto de vista y opinión personal ante este tema, que conlleva tanta controversia en la actualidad es el siguiente:
1.- Debemos cumplir el currículo, nos guste más o menos, y en el se plasma lo que el alumno debe saber. Esto también plantea constantes dudas en el mundo educativo y en la propia sociedad.

2.- El día a día en el aula es ya una evaluación en sí misma dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, o al menos, lo debería ser. Cada docente es diferente al otro y sus alumnos también son diferentes entre sí y aprenden con cada uno de esos docentes. Los profesores van a enseñar desde su propio aprendizaje y experiencia y por lo tanto, con diferentes formas de transmitir. Otra cosa es que luego se acuerde utilizar diferentes herramientas de evaluación en el aula, pero será igual de válido enseñar ortografía basándose en la programación neurolingüistica, que bajo el enfoque tradicional (Gómez, 2007; Bustos, 1995; Palacios, 2010 y Martínez, 2004). Aquí también se puede plantear equipos docentes que apuesten por una o por otra corriente.

3.-  Seguir leyendo

En España, la formación de los directores de escuela es casi nula”

BEATRIZ PONT | EXPERTA EN EDUCACIÓN DE LA OCDE

La investigadora alerta de que en España el uso político de la educación es “muy pronunciado” y urge a invertir en liderazgo en los colegios

Beatriz Pont (Madrid, 1966), analista de políticas educativas de la OCDE, dedica su tiempo a tratar de resolver dos cuestiones: la desigualdad en los colegios y la modernización de las aulas. Tras 20 años trabajando con responsables de ministerios de educación de diferentes países, cree que las grandes reformas educativas suelen quedar en “papel mojado” y que deben ser los directores de escuela los que revolucionen el sistema.

Pont, que dio el salto a la OCDE en su sede de París tras trabajar durante seis años en el Consejo Económico y Social, órgano consultivo del Gobierno español, alerta de que el uso político que se hace de la educación es “muy pronunciado” y lamenta que cada legislatura con un nuevo partido en el poder va acompañada de una nueva ley. Pont, que participó la semana pasada en un evento sobre el futuro de la educación organizado por la Cumbre Mundial de la Innovación Educativa (WISE, por sus siglas en inglés), -una iniciativa de la Qatar Foundation-, contestó a las preguntas de EL PAÍS.

Pregunta. En España parece que no es posible el pacto educativo. Ante tanto cambio normativo, ¿cómo puede modernizarse la escuela?

Respuesta. España está en la media en los resultados de las pruebas PISA (en el informe de 2015, obtuvo 493 puntos sobre los 500 de media de los países de la OCDE). Es el reflejo de la inversión y el valor que se la da a la educación. El tema del liderazgo en los centros está abandonado y la formación de los directores de escuela es prácticamente nula. No se invierte lo suficiente y cuando se hace es para que los directores hagan lo que quiere el Ministerio de Educación, hay una tensión entre lo que se les pide y lo que deberían hacer. El incentivo que tienen los profesores para asumir ese rol es cero, es un trabajo temporal que a los tres o cuatro años termina. Primero lideran a sus colegas y luego tienen que volver a su puesto de docente. Nunca van a tomar decisiones en su contra.

P. ¿Qué fórmula de otros países cree que es más acertada?(Seguir leyendo…)

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